martes, 26 de diciembre de 2017

Olvidarse de una misma al ser madre


Una madre no es solamente una madre
, no alcanzamos la maternidad y dejamos de ser todo lo que también éramos antes; Amantes, amigas, compañeras, profesionales que quieren avanzar y realizarse en su ámbito profesional...y muchas más cosas.
Claro que sabemos que además de madres, somo mujeres. Esto es algo que todos tenemos asumido. Incluso las propias madres.
Lejos queda la anticuada idea de que para una mujer, solo siendo madre encontrará el sentido de su vida. Pero parece que esta idea sigue insertada en nuestro subconsciente.
El conflicto surge cuando "te haces" madre. Entonces todo lo que eras, toda la importancia que le dabas a esto o aquello, cae del estante de prioridades que tenías perfectamente colocado antes de se mamá, sin encontrar su sitio. 
La maternidad cae como una bomba que deja todos esos aspectos que forman parte de tu identidad, revueltos por el suelo. Tu lo ves, pero no te acuerdas muy bien donde iba cada cosa; ¿Donde está la profesional que no se planteaba trabajar menos por el cuidado de su futuro hij@? ¿Donde está la pareja que disfrutaba de estar simplemente tirada en el sofá viendo la tele y haciéndose arrumacos? ¿Donde esta aquella a miga que estaba pendiente de sus amigos y quedaba regularmente con unos y con otros?. Algunas cosas ni siquiera las encuentras entre todo el revuelto.
Sabes que por algún lado estaba, pero tu bebé parece haberlo removido todo y no sabes o no tienes tiempo de ubicar cada cosa en su lugar. Aveces ni tiempo...ni ganas. A veces, sobre todo al principio te puede gustar estar así, meciendo a tu bebé mientras el caos domina los demás aspectos de tu vida y de tu identidad, dedicando toda tu atención a lo que si tienes claro donde iba colocado en la primera de tu prioridades: tu bebé.
Pero poco a poco, la mamá suele necesitar poner el nombre "mujer" antes del de madre, necesita recuperar (por lo menos parte) de lo que era antes y muchas veces lo que se lo impide no es nada más que su propia culpa. Culpa hacia cualquier cosa que haga por mi misma. Culpa al pensar que si me voy a hacer el pelo, o las uñas, estoy anteponiendo mi físico al valioso tiempo que podría estar dedicando a mi hij@.
Salir de su propia jaula de culpabilidad es algo que muchas mujeres no esperaban encontrarse en los "que-haceres" de su maternidad.
Entender que no es solo la peluquería, el gimnasio o la clase de pintura, es otorgarse ese tiempo para autocuidarse, algo más importante que simplemente el verse guapa, nos ayudará a respetarnos más a nosotras mismas y cedernos ese tiempo como algo importante, terapeútico.
Aprovechando la costumbre de planear buenos propósitos de nuevo año, os animamos a que os cuidéis y os prestéis atención después de haber tenido a vuestro bebé este próximo año 2018.

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